
Hoy quiero, necesito escribir sobre una persona con la que compartí muy buenos momentos y que no podré volver a ver.
Han sido muchos los “rosaventeros” que han dado su tributo a nuestro gran amigo, aunque sólo haya tratado con él ocasionalmente en la feria del libro, y no quería ser menos. No quería dejar pasar la oportunidad de agradecerle los divertidos ratos que pasé escuchándole, cómo regresaba antes los sábados sólo con el propósito de escucharle, dejarme envolver por sus palabras que daban un halo de misterio a la noche que nos envolvía.
No podré olvidar sus pasajes de la historia, que más de una vez tuve que defender ante “historiadores” cuya envídia les carcomía diariamente, y es que tú, amigo Cebrian, me has enseñado muchas cosas, no sólo historia.
Me has enseñado lo que es el honor al renunciar a seguir con el programa en Onda Cero si con ello, la calidad del mismo caía. Me enseñaste lo que es estar orgulloso de nuestro país, censurando las barbaridades que se hicieron pero ensalzando las virtudes y cultura que llevamos allende los mares. Me enseñaste, con tu ejemplo de vida, a ser valiente, a que nadie te va a regalar nada y que si deseas con algo con ardor y le pones esfuerzo y empeño, al final llega. Me mostraste que una persona sólo tiene aquello que puede salvar en un naufragio, me mostraste lo que significa integridad, y créeme Cebrian, de eso tenias para dar y tomar.
En estos momentos en que uno se encuentra desamparado, ausente con la ida de un amigo, sólo tengo palabras para agradecerte lo mucho que me has aportado, y espero que estés donde estés, sigas feliz como una lombriz.
Un fuerte abrazo y hasta siempre amigo
Han sido muchos los “rosaventeros” que han dado su tributo a nuestro gran amigo, aunque sólo haya tratado con él ocasionalmente en la feria del libro, y no quería ser menos. No quería dejar pasar la oportunidad de agradecerle los divertidos ratos que pasé escuchándole, cómo regresaba antes los sábados sólo con el propósito de escucharle, dejarme envolver por sus palabras que daban un halo de misterio a la noche que nos envolvía.
No podré olvidar sus pasajes de la historia, que más de una vez tuve que defender ante “historiadores” cuya envídia les carcomía diariamente, y es que tú, amigo Cebrian, me has enseñado muchas cosas, no sólo historia.
Me has enseñado lo que es el honor al renunciar a seguir con el programa en Onda Cero si con ello, la calidad del mismo caía. Me enseñaste lo que es estar orgulloso de nuestro país, censurando las barbaridades que se hicieron pero ensalzando las virtudes y cultura que llevamos allende los mares. Me enseñaste, con tu ejemplo de vida, a ser valiente, a que nadie te va a regalar nada y que si deseas con algo con ardor y le pones esfuerzo y empeño, al final llega. Me mostraste que una persona sólo tiene aquello que puede salvar en un naufragio, me mostraste lo que significa integridad, y créeme Cebrian, de eso tenias para dar y tomar.
En estos momentos en que uno se encuentra desamparado, ausente con la ida de un amigo, sólo tengo palabras para agradecerte lo mucho que me has aportado, y espero que estés donde estés, sigas feliz como una lombriz.
Un fuerte abrazo y hasta siempre amigo
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